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El sentido de la escuela


Estimados Padres de Familia:

Les comparto algunas reflexiones sobre la Visión y Misión de nuestro Colegio. Hablaré sobre algunos puntos precisos y particulares sobre los que hay que trabajar.

La escuela es importante para sus hijos, es un lugar para ellos, donde vienen a reunirse, donde pueden socializar, convivir y aprender.

Ellos esperan de nosotros que los acompañemos muy de cerca y nosotros nos preparamos cada día para hacerlo, ¿qué nos toca hacer a nosotros?, ¿qué les toca a ellos hacer? ¿qué les toca hacer a ustedes? las cuestiones nos llevan a responder a estas necesidades con nuestras acciones.

He aquí unos puntos para reflexionar:

1.- Educar para la vida “el arte de vivir” prepararlos a la disciplina, a la responsabilidad, a la compasión y a la solidaridad. Darle sentido a su existencia junto con los demás, una vida interior fuerte y sólida.

2.- Hacer juntos, ustedes sus padres y nosotros sus profesores y ellos los niños y niñas, el trabajo de cada día con un sentido de servicio, de fraternidad y ético con la mirada hacia los otros y hacia uno mismo como realización personal.

Para ello nuestros niños necesitan sentirse amados, aceptados, valorados, saber que creemos en lo que son y en lo que hacen, tenerles confianza que son capaces de actuar por sí mismos. Además animarlos, motivarlos a aprender, a ser creativos y ampliar su imaginación. Sólo necesitan nuestro impulso uniendo voluntades, ya que ellos tienen deseo de aprender, gusto por descubrir, de caminar, de avanzar, de crear y de hacer, por lo que debemos ser profesionales como profesores y Padres de Familia para aspirar a responder desde nuestra totalidad de personas, para reencontrar juntos los valores esenciales de la humanidad y dar coherencia a nuestros actos.

Así podremos y podrán orientar su mirada hacia el seno de la naturaleza, hacia la ciencia, hacia la tecnología y la cibernética, hacia los deberes y derechos del hombre, hacia la justicia social y la fraternidad, en el tiempo actual, social y cultural dentro de la modernidad, ya que como niños su conciencia está armonizada y tienen un sentido muy claro de la vida.

Si en verdad creemos, como comunidad educativa, debemos favorecer la formación de valores con sentido humano.

Creer en su personalidad. Permitirles definirse. Ayudarlos a situarse en lo que conocen y en lo que les falta por aprender. En que puedan acceder a la autonomía. En que estén abiertos al cambio. En que se ejerciten en la reflexión y trascendencia de continuas tomas de conciencia. Aprendan a actuar por sí mismos, con todos sus sentidos. Dejar al tiempo su tiempo, cada uno a su ritmo de aprendizaje. Compartir con los demás. Escucharse los unos a los otros. Valorar todas las inteligencias, donde cada uno aprende con sus posibilidades. Vivir el sentido sagrado de la vida, la paz verdadera, y salir del egoísmo. Favorecer las relaciones de corazón a corazón, de inteligencia a inteligencia.

3.- Una escuela católica es una escuela unida a la fe, un lugar vivo en valores, en búsqueda de saberes y de aprendizajes, preparándonos unos y otros cada día, con libertad y responsabilidad. Abiertos al mundo actual, a las familias de hoy, a la colaboración, a la participación y a la ayuda mutua para compartir nuestra existencia en la comunidad educativa que formamos.

Enseñanza evangélica, la llamada a cada uno por su nombre, el acompañamiento personal, la llamada a responder, la misión que nos invita a confiar, creer y observar, con una mirada profunda, sus habilidades, sus conocimientos, sus destrezas, sus hábitos, donde la enseñanza parta del mismo niño. Luchemos por que vivan estas aspiraciones, entonces estaremos cumpliendo nuestra misión lo mejor posible.

Necesitamos brindarles confianza, permitirles el error, aprender y reflexionar sobre sus actos, cuestionarlos de acuerdo a su edad sobre las realidades de hoy, orientarlos hacia los valores, necesitamos recuperar la dimensión espiritual del hombre, las crisis actuales no son sólo políticas, sociales o económicas, sino que son crisis de humanidad.

Donde se cierre una puerta abriremos una ventana hay que tener siempre una esperanza.

Es la escuela un lugar para convivir, crecer como persona, no sólo aprender, sino hacer amigos, hablar, platicar, reír, llorar, resolver problemas, encontrar soluciones en fin… crecer sanos, fuertes, responsables, libres y autónomos.

Cada ciclo escolar es la oportunidad de volver a comenzar y continuar en lo que creemos.

Vengan y vean conozcan nuestra propuesta educativa los espero.

Adriana Jaime Villaseñor.

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