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Mensaje de una maestra de 6º a sus alumnos

En el día de su graduación de 6º de primaria.


Queridísimos y aguerridos niños:


Ha sido un largo y productivo año, para mí y para ustedes. Al verlos tan guapos y felices me siento muy orgullosa y entonces recuerdo por qué estoy aquí.


Antes de despedirme, quisiera decirles unas palabras con mucho amor y como solía hacerlo durante clases, con dichos y refranes que, como ya han descubierto, ¡me encanta utilizarlos!, porque representan la sabiduría humana acumulada de años de experiencia y además, ¡son divertidos!


Entremos en materia.


Ahora van a iniciar una nueva etapa de su vida: “¡a darle que es mole de olla!” Es decir, hagan las cosas con buen ánimo y sin demora ya que, como el delicioso mole – que no debe quedar desperdiciado-, ustedes tampoco deben desdeñar ninguna oportunidad de disfrutar de esta deliciosa vida.


Cuando tengan que llevar a cabo alguna actividad, háganla con entusiasmo: “el flojo y el mezquino recorren dos veces el mismo camino”, así no tendrán que repetirlo.


“No disparen desde la cadera”, siempre piensen lo que van a hacer o decir.


Escojan bien a sus amigos, ya que: “el que anda con lobos, a aullar se enseña”. Las costumbres y los hábitos de los demás se llegan a adquirir si no están alertas.


Escojan siempre amigos con buenas intenciones, responsables, trabajadores, respetuosos, cariñosos, divertidos y sobre todo…felices. Porque “el que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”.


Sepan que “hasta al mejor cazador, se le va la liebre”, así que, si se equivocan, reflexionen, acéptenlo, aprendan del error, perdónense y denle vuelta a la hoja.


No olviden lo que van aprendiendo a través de su vida: “dar paso atrás, ni para agarrar impulso”.


Siempre “al pan, pan, y al vino, vino”. La verdad a veces resulta difícil, pero siempre es mejor saberla, para poder corregir lo que se ha hecho mal.


Mantengan siempre su mente ocupada ya que: “la ociosidad, es la madre de todos los vicios”.


No sigan a los demás sin cuestionar lo que les propongan, no sean “ovejas bobas, por donde va una, van todas”.


No pongan excusas para cumplir con sus tareas, proyectos, trabajos y obligaciones: “primero es la obligación que la diversión”.


Y por favor, lleguen a tiempo a su nuevo colegio: “al que madruga, Dios lo ayuda”.


No tengan prisa por crecer, que todo les llegará: “a su tiempo maduran las uvas”.


Cuando se equivoquen, reconózcanlo: “más vale aquí quedo, que aquí murió”.


A donde vayan encontrarán amigos, porque gracias a Dios: “siempre hay un roto para un descocido y un zapato viejo para un pie podrido”.


No tengan amigos por interés, que no piensen que ustedes “no dan paso sin huarache”.


No presuman de cosas o triunfos que no han ocurrido, sean sencillos: “dime de qué presumes y te diré de qué careces”.


Pórtense bien pero, “ni tanto que queme al santo, ni tanto que lo alumbre”.


No busquen a las personas sólo cuando las necesitan…como al nopal, que sólo se le arriman cuando tiene tunas.


“No anden matando pulgas a balazos”, es decir, no exageren las cosas cuando no lo ameritan, sean prudentes.


No se olviden de sus compañeros, con los que compartieron este año, estén en contacto, aunque conozcan nuevos amigos. “Jarrito viejo, ¿dónde te tiraré?, jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?”


La vida da muchas vueltas, conserven siempre a sus amigos, ya que en cualquier momento os puedes necesitar, o lo más importante, los puedes ayudar.


Todo esto se los digo porque “más sabe el diablo por viejo que por diablo”.


Sabemos que “no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague”.


Lo último, pero no menos importante, si desean el éxito, no lo busquen, limítense a hacer lo que aman y en lo que creen. El éxito llegará por añadidura.


Busquen su libertad, pero recuerden que implica una gran responsabilidad.


No se conformen con existir, es necesario hacer algo más: ¡volar!, hacer de su existencia algo luminoso, sean valientes ante la adversidad, el optimismo es la clave de la felicidad. Todo puede parecer difícil para el que no lo intenta.


Hay una fuerza más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: LA VOLUNTAD. Sin fuerza de voluntad, la más completa colección de virtudes y talento, es completamente inservible.


“Al buen entendedor, pocas palabras”.


Gracias por todo lo que me dieron, siempre estarán en mi corazón. Carpe diem.


Lorenza.

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