
Elementos clave de la
Educación Personalizada
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La educación personalizada y comunitaria se centra en la persona de cada uno de los niños y niñas y motiva el aprendizaje desde el interior. Cuando la educación es impuesta de manera externa, su impacto es fugaz, momentáneo y apenas suficiente para obtener la respuesta correcta y luego ser olvidada.
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Lo que hace la diferencia en la educación personalizada es que comienza con los intereses del niño y a partir de ahí, impulsa su curiosidad natural de querer saber y aprender más. Partiendo de esa naturaleza de la infancia, los niños se ponen en acción a su propio ritmo, siempre con reto y desafío, al mismo tiempo que se concentran y disfrutan lo que hacen. Así, el aprendizaje se hace significativo y duradero.
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- Acercamiento individualizado y ritmos de trabajo.
- Grupos reducidos.
- El trabajo personal, el plan de trabajo, y la puesta en común.
- La normalización: un lugar seguro para todos.
- Clima de respeto.
- Preparación para el mundo real.






Acercamiento individualizado y ritmos de trabajo
La educación personalizada y comunitaria se enfoca en las necesidades de cada uno de los niños y niñas en lugar de enseñar los contenidos en el ritmo del promedio de la clase. Como en la vida misma, en el salón de clases los niños tienen diferentes ritmos de aprendizaje; dependiendo la noción, hay quienes van más avanzados, los que van en la media y los que les cuesta más trabajo aprender ciertos conocimientos y necesitan más ejercicios de reafirmación y practicar. Por el otro lado, a los que van más avanzados, no se les detiene y se les motiva a seguir adelante con la programación. Con el pasar de las semanas, todos logran los aprendizajes esperados con la correcta guía y acompañamiento de su profesor.
Esto es importante porque sabemos que el aprendizaje no es lineal y que cada niño no aprende nuevas habilidades en perfecta sincronización con sus pares.

Un enfoque personalizado no significa que los niños trabajen solos, sino que el profesor se acerca a cada uno de los niños y da respuesta a sus diferentes necesidades según sus ritmos de aprendizaje para lograr los objetivos y aprendizajes clave. Los ve como personas capaces, únicas y originales.
Grupos reducidos
Cada grupo de alumnos en el colegio es de un máximo de 25 niños en primaria y 20 niños en preescolar para poder dar una atención auténticamente personalizada. Así, los profesores pueden atender las necesidades y guiar el aprendizaje de cada uno y de todos. Al mismo tiempo, al ser una comunidad pequeña, tenemos una comunicación abierta en todo momento con los padres de familia. Somos un colegio cercano y cálido.

El trabajo personal, el plan de trabajo y la puesta en común.
El trabajo personal es el momento de la jornada donde cada niño y niña se concentra, como su nombre lo dice, en sí mismo, en su persona, mientras trabaja. Los niños conocen la programación porque los materiales están montados en el aula con un orden progresivo y lógico. Ellos deciden qué material trabajar cuando hacen su plan de trabajo del día. Todos los materiales son atractivos según la edad y tienen un objetivo pedagógico y didáctico claro. Las actividades que realizan durante el trabajo personal construyen la inteligencia.
El trabajo personal lleva a los niños a plantearse preguntas como: ¿Qué voy a aprender hoy?, ¿con qué voy a trabajar?, ¿para qué me va a servir aprender cierta noción o practicar cierto ejercicio de reafirmación?, ¿cómo lo voy a comunicar y compartir?, ¿cómo voy a evaluar lo que he hecho bien, lo que me falta y lo que tengo que mejorar?”
Cada niño y niña, a través de su plan de trabajo aprende a seguir un orden preciso de los aprendizajes clave que en la educación básica deben conquistar.
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Se respetan los ritmos de trabajo y se motiva el liderazgo de los niños, pues no se frena el gusto por aprender más y el de ayudar.
Cada niño puede observar en qué momento del aprendizaje se encuentra y lo que aprendió para llegar hasta donde está. Al mismo tiempo se puede anticipar a lo que tendrá que aprender en los próximos días, y ver cómo todo se conecta en un orden lógico para aprender.
Los niños se motivan a avanzar entre ellos, pues en el salón de clases están a la vista los controles que ellos mismos llevan de sus avances y pueden ver dónde se encuentran ellos y los demás.
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El profesor está activo en la clase y se mueve en el aula para acompañar el trabajo de cada niño y de todos. En ese momento, da presentaciones individuales y a grupos pequeños de niños, mientras los demás siguen enfocados en su trabajo. El ambiente es armonioso, pues cada uno está concentrado en hacer lo que planeó, a la vez que está con todos en su grupo y observando lo que sucede alrededor.
En el trabajo personal, no sólo se aprenden conocimientos a través de la propia experiencia, lo cual es muy importante, sino que se adquieren hábitos que los acompañarán el resto de su vida como:
- El orden exterior del salón, lleva a un orden interior de trabajo.
- El ambiente de silencio exterior, lleva a un silencio interior de concentración para disfrutar lo que se hace en una conversación consigo mismo. El silencio ayuda a la claridad mental.
- El ambiente que propicia movimiento y exploración, satisface estas necesidades de la infancia y llevan al control del cuerpo al moverse de forma tranquila y calmada.
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Una vez que termina el tiempo del trabajo personal, sigue la puesta en común. Este momento del día permite a los niños y niñas analizar, reflexionar y dialogar entre ellos, lo que quieren compartir de su experiencia en el trabajo previo: lo que aprendieron, lo que les costó trabajo, o una felicitación a algún compañero.
En la puesta en común, expresar las ideas en voz alta y compartirlas, ayuda al orden y la claridad. Le dan significado a lo que saben hacer como, por ejemplo, leer, escribir, redactar un cuento, dividir, resolver un problema matemático, conocer los cuerpos geométricos, un sin fin de conocimientos esenciales para construir su inteligencia. Es un gusto para ellos y ellas aprender a compartir sus avances y progresos en el aprendizaje.
En el trabajo personal, los niños aprenden con el material concreto las nociones de lengua, matemáticas, vida práctica, sensorial, ciencias de la naturaleza, gracia y cortesía. Se practica la autonomía y la libertad responsable cuando eligen qué van a trabajar.
Los niños se mueven en el salón de clases para ir por un material o regresarlo a su lugar. Usan todo su cuerpo para aprender. Están en calma, concentrados y contentos.

La normalización: orden, calma y libertad interior
La normalización es la disposición al trabajo de cada día dentro de un orden, en el cual los niños encuentran equilibrio, concentración y disfrutan lo que hacen.
El aula se convierte en un ambiente de calma, silencio interior y orden exterior, donde cada quien actúa con libertad, dominio de sí y respeto por los demás.
La normalización no es una disciplina impuesta desde fuera, ni se buscan ambientes de trabajo o niños perfectos “normalizados”. La normalización va mucho más allá que un orden aparente, es una conquista interior. Es la disciplina interior adquirida desde la propia consciencia de sí mismo.
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Cuando hablamos de niños y niñas normalizados, son niños en actividad, que van y vienen, según las necesidades del momento, según lo que requiera el trabajo de sus propias actividades: ir por un material, preguntar algo al profesor, compartir lo que está haciendo con el compañero, buscar algo en un libro, etc. Los alumnos, ya sean pequeños o grandes, trabajan con libertad y gozo, y actúan sin ningún inconveniente, sin ningún fastidio. Los niños aprenden a elegir lo que les es mejor para ellos y sin ninguna preocupación, hacen lo que deben hacer, de forma natural y sencilla. Les absorbe de tal manera el trabajo que toda su atención está puesta en su momento presente, concentrados y felices.

-P. Pierre Faure
Clima de respeto
Dentro del salón de clases, poco a poco se va instalando en la pequeña comunidad de alumnos, un clima de respeto, de intercambio, de ayuda mutua, de saber escuchar, que hace que los niños y niñas se sientan acogidos unos a otros. Se está instalando una vida social, una vida comunitaria que será verdadera y duradera.
Actuar así, se hace normal, se va creando un clima que no confunde. Se aprende a vivir con calidad humana, siempre viendo al otro en un ambiente de respeto. De forma natural se rechaza todo lo que vaya en contra del respeto. Estar en un salón de clases invita a estar en un ambiente donde se siente uno a gusto, acogido por la calma: hay un equilibrio.

Maria Montessori
Preparación para el mundo real
Los profesores del Colegio de San José Pilcalli preparan a cada estudiante a obtener habilidades que los ayuden para la vida y el desarrollo pleno e integral de su persona: desde el ámbito intelectual y también social, emocional, moral, y de conducta, mediante un progreso académico.
Esto prioriza el desarrollo completo de la persona en todos sus ámbitos, porque saben que, si un niño y niña siente conexión con su proceso de aprendizaje, naturalmente querrá aprender. La educación personalizada y comunitaria prepara a los niños para la vida.
Algunas de las habilidades y competencias a las que se les da prioridad son:

- Resolución de problemas
- Toma de iniciativa
- Control de los impulsos y del cuerpo
- Manejo del tiempo
- Independencia
- Empatía
- Flexibilidad
- Conciencia de sí mismo y del medio
- Responsabilidad social
- Inteligencia emocional
En la educación personalizada y comunitaria, los niños y las niñas son el centro del proceso educativo, se busca la autonomía y tener un aprendizaje activo y reflexivo.

Te invitamos a conocer el colegio y observar a los niños y niñas en su salón de clases.

