El viaje de la infancia en una educación centrada en cada uno de los niños y niñas

Maternal, preescolar y primaria

Creemos fielmente que el aprendizaje en la infancia comienza por la curiosidad y el interés de querer saber más sobre algo. A los niños les gusta explorar el medio en el que se encuentran para aprender de él, es parte de su naturaleza; es por ello que sus intereses importan, porque cuando se concentran en lo que lo que se enfocó su atención, lo aprenderán con facilidad. Así, la información no solo es memorizada sino genuinamente apropiada e interiorizada.

Cuando los niños aprenden algo nuevo, al mismo tiempo que se encuentran abiertos y receptivos, pareciera que ellos están haciendo sus propios descubrimientos. El profesor respeta, acompaña y guía ese proceso. Eso los lleva a ir más allá, a querer descubrir y aprender más, se dan cuenta de sus logros; ese deseo no se frena, al contrario, se motiva. Cuando los profesores guían a los niños a actividades y materiales que se alinean con sus intereses, necesidades y desarrollo, se sienten profundamente respetados como personas.

Esa conexión entre profesor-niño-material es el sustento de una forma de aprender en calma y feliz. Los niños se motivan a hacer, pensar y aprender por ellos mismos.

Nadie puede aprender si no es a través de su propia experiencia.

Aprender conocimientos mueve la inteligencia.
La inteligencia mueve el deseo interno de aprender.
Aprender impulsa la iniciativa.
La iniciativa mueve la voluntad.
La voluntad construye la responsabilidad.
La responsabilidad lleva a la libertad.
La libertad te permite ser tu mismo.
Ser tu mismo te da la autonomía de ser, pensar, sentir y hacer lo que conviene en el bien común, durante cada etapa de la vida.

Cada aula debe propiciar en los alumnos y alumnas que adquieran y se apropien buenas ideas, buenas palabras, y buenas acciones para su vida. Venir a un salón de clases es venir a aprender, a pensar bien, actuar y hacer lo correcto, lo que les toca a cada niño y niña según la edad en la que se encuentran.

Imagina la vida de tu hijo o de tu hija como un continuo donde sus necesidades especificas de desarrollo se alinean con su experiencia dentro del salón de clases. El resultado de esto no es solo que tu hijo o hija esté listo para lo que tiene que hacer, sino que está motivado desde el interior a vivir cada nuevo reto de aprendizaje que se le presente.

Créenos cuando te decimos, a todos nos hubiera gustado que nos enseñaran de esta manera.

Te invitamos a conocer el colegio y observar a los niños y niñas en su salón de clases.